Al inicio de cualquier lenguaje artístico, es necesario materializar las ideas. 49 nació como un laboratorio viviente donde se pusieron a prueba teorías sobre inmersión, narrativa y participación con participantes reales.
Fue un proceso experimental, de escucha y ajuste constantes, que permitió sentar las bases de las primeras proyecciones abiertas al público. Aquí comenzó a definirse como la creación de experiencias que no solo se observan, sino que también se viven de una manera única y personal.
